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Revisar las raíces: si la planta está en maceta y tiene hongos persistentes, retirala con cuidado y revisá el sistema radicular. Cortá las raíces oscuras, blandas o podridas y reemplazá parte de la tierra por sustrato nuevo y limpio.
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Usar canela como barrera: espolvoreá una capa fina de canela sobre la superficie del sustrato. La canela actúa como fungicida natural y evita que las esporas vuelvan a desarrollarse.
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Aplicar la manzanilla: colocá la infusión ya fría en un pulverizador. No la diluyas con agua. Pulverizá directamente sobre las hojas (tanto el frente como el reverso) hasta que queden bien cubiertas.
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Repetir la aplicación: si la planta está afectada, aplicá cada dos días durante una semana. Cuando notes hojas nuevas y sanas, reducí la frecuencia a una vez por semana como método preventivo.
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Usar el resto del fungicida: si te sobra líquido, aprovechalo para regar la tierra de la planta. De esta forma, el efecto antifúngico también actúa sobre las raíces.
Tips y cuidados adicionales:
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No guardes el fungicida sobrante más de un día; pierde efectividad.
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Siempre aplicá el tratamiento a la sombra o en horarios sin sol directo.
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Mantené una buena ventilación en plantas de interior y evitá el exceso de riego, ya que la humedad favorece los hongos.
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Este remedio sirve para rosales, geranios, orquídeas, plantas de interior y cultivos del huerto como tomates o pimientos.
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Si las hojas siguen amarillas después de varios días, probablemente la causa sea una carencia de nutrientes y no hongos. En ese caso, reforzá el abonado.
Con este fungicida casero a base de manzanilla y canela vas a proteger tus plantas de los hongos de forma natural, económica y efectiva.
Usado regularmente, crea una barrera protectora que evita que las esporas vuelvan a aparecer y mantiene tus hojas verdes, sanas y brillantes todo el año.