Salud cardiovascular:
El potasio y la fibra ayudan a reducir el colesterol y mantener la presión arterial estable.
Prevención de enfermedades crónicas:
Su consumo equilibrado se asocia con menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 (si no se fríen) y ciertos tipos de cáncer (gracias a sus compuestos antioxidantes).
Consejos para un consumo saludable
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Prefiere preparaciones bajas en grasa:
Horneadas, hervidas o al vapor en lugar de fritas (las papas fritas o chips aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares).
Consume la cáscara:
La mayor parte de la fibra y nutrientes están en la piel (lávalas bien antes de cocinarlas).
Combínalas con proteínas y vegetales:
Mezclarlas con huevo, legumbres o verduras equilibra su índice glucémico y mejora su valor nutricional.
Evita excesos si tienes diabetes:
Aunque tienen un índice glucémico moderado, es mejor consumirlas con fibra o proteína para evitar subidas de azúcar.
Elige variedades más nutritivas:
Las papas moradas, rojas o dulces (camote) tienen más antioxidantes que las blancas.
¡Precaución!
Las papas verdes o con brotes contienen solanina, un compuesto tóxico que puede causar malestar gastrointestinal.
Evita añadirles mantequilla, crema o sal en exceso para no contrarrestar sus beneficios.
En resumen, la papa es un excelente alimento si se prepara de manera saludable y se incluye en una dieta equilibrada. ¡Aprovecha sus beneficios sin excederte!
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