¿Suena fácil? La mayoría lo cree así, hasta que el tiempo empieza a correr.
El desafío: Encuentra los objetos ocultos
Aquí es donde tus habilidades de observación se ponen a prueba. Al recorrer la foto con la mirada, te darás cuenta de lo fácil que es pasar por alto los pequeños detalles cuando todo se integra a la perfección.
Empieza por observar la escena completa en lugar de centrarte en un solo punto. Busca contornos inusuales, texturas desiguales y formas que no encajan del todo. A veces, no se trata de lo que destaca, sino de lo que apenas destaca.
Preste especial atención a:
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Bordes y esquinas: Los objetos ocultos en las sombras o cerca de las paredes a menudo se combinan a la perfección.
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Lugares desordenados: La mesita de noche, las estanterías o el área debajo de la lámpara son zonas de escondite privilegiadas.
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La forma antes que el color: tus ojos pueden verse engañados por tonos iguales, así que busca contornos en su lugar.
Consejos para los más perspicaces
Si todavía estás estancado, aquí tienes algunas pistas que te indicarán la dirección correcta:
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El libro podría estar guardado entre otros de color o patrón casi idéntico.
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La taza se puede colocar ingeniosamente detrás de una lámpara, un marco o incluso el pliegue de una almohada.
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El huevo podría estar apoyado sobre algo igualmente redondo (como la base de una lámpara o el pomo de una puerta), lo que hace que sea fácil pasarlo por alto.
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¿Y la almohada ? Podría integrarse tan perfectamente con el cabecero o la ropa de cama que sería prácticamente invisible.
Mantén la vista en movimiento. La clave está en explorar en lugar de mirar fijamente : tu cerebro empezará a notar sutiles inconsistencias cuanto más mires. Y una vez que localizas el primer objeto, los demás suelen aparecer más rápido de lo esperado.