El licopeno es un antioxidante que protege la piel de los radicales libres y el daño causado por los rayos UV. Ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro y aporta a la piel un brillo radiante.
Combate el acné y regula la producción de sebo.
El tomate actúa como un astringente natural, reduciendo la producción de sebo y previniendo la obstrucción de los poros. Sus propiedades antiinflamatorias suavizan la piel y limitan la aparición de granos.
Exfoliante natural para una piel más suave.
Gracias a sus ácidos naturales, el tomate elimina las células muertas y promueve la regeneración celular, dejando la piel más fresca y uniforme.
Reduce el tamaño de los poros y mejora la textura de la piel.
Aplicar tomate en el rostro ayuda a disminuir la apariencia de los poros dilatados, para una piel más suave y uniforme.
Aclara manchas y cicatrices.
La vitamina C del tomate ayuda a aclarar las manchas oscuras y las cicatrices, unificando el tono de la piel.
Hidratación y frescura inmediatas.
Su alto contenido en agua proporciona hidratación instantánea, dejando la piel fresca y revitalizada.
Cómo usar tomates para la piel: recetas caseras efectivas
1. Mascarilla facial de tomate para limpieza.
Ideal para pieles grasas y con tendencia acneica.
Ingredientes :
Para conocer los pasos completos de cocción, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.