Los dispositivos se implantaron en ratones genéticamente ciegos, y los resultados fueron sorprendentes. Ya que empezaron a recuperar los reflejos pupilares y la capacidad de localizar fuentes de luz tan solo un día después de la cirugía.
Durante las pruebas de reconocimiento de patrones, los roedores recuperaron la visión normal, pero también superaron a los ratones sanos cuando se trataba de detectar la luz infrarroja. Algo que no es posible de manera natural en los mamíferos.
Una ventaja de esta prótesis retiniana es que, a diferencia de otras, que necesitan fuentes de alimentación externas, cámaras y módulos de control voluminosos. Este implante de telurio es autónomo y no requiere energía exterior.
Para implantarlo, se realiza un procedimiento subretiniano mínimamente invasivo. Tampoco requiere de gafas o de cargas eléctricas.
“La nanoprotesis genera fuertes fotocorrientes para activar el circuito retiniano restante en un ojo disfuncional, funciona a través de un simple procedimiento de implantación subretiniana y evita componentes voluminosos intra y extraoculares”. Revelan los investigadores.
También se probó en primates ciegos, sin mostrar complicaciones y demostró ser biocompatible a largo plazo. Asimismo, se implantó en primates sanos, aumentando su visión infrarroja y sin afectar su visión normal.
Este avance podría expandirse y ayudar a más de 200 millones de personas que padecen ceguera. Lo que ofrece una esperanza para quienes sufren enfermedades que afectan la vista. O incluso, podría ayudar a que miles de personas vean la luz por primera vez.
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