Devolver la vista a millones de personas es un importante objetivo en la medicina moderna. Recientemente, se dio a conocer que un excelente avance en esta área, un implante de telurio, ha conseguido devolverles la vista a primates y ratones, y podría ayudar también a humanos.
Un equipo de científicos chinos ha conseguido una nueva hazaña dentro de la medicina. En espacial, dentro del tratamiento de la ceguera genética. Lo más asombroso es que lo han lograd mediante el uso de un metal.
Este metal se ha utilizado para crear una especie de retina artificial que ayuda a que algunos animales con ceguera, como los primates y los ratones, puedan recobrar la visión. Sin embargo, no es lo único que este implante ha conseguido: también es capaz de otorgarles a sus portadores una extraordinaria capacidad.
Este avance se publicó en la revista Science, y detalla los resultados que se obtuvieron tras una larga investigación. Dichos resultados son prometedores, no solo para los animales, sino también para las personas.
Científicos chinos desarrollan un implante de metal que podría devolverle la vista a millones de personas
Un equipo de científicos chinos ha conseguido crear un nanoimplante elaborado de telurio, el cual fue capaz de devolverle la vista a primates y ratones. El telurio es un elemento químico de la serie de los metaloides que no tiene efectos negativos sobre la salud.
Este raro semimetal se utilizó para crear una retina artificial que es capaz no solo de regresar la vista tanto a animales como a personas. Sino que puede otorgar habilidades como la visión de luz infrarroja, algo que el ser humano es incapaz de ver.
La investigación fue dirigida por Wang Shuiyuan, investigador del Colegio de Circuitos Integrados y Microelectrónica de la Universidad de Fudan en Shanghái, China. Este implante será de gran ayuda principalmente para las personas que sufren enfermedades de la retina.
China posee las cifras más altas de producción de telurio. Entre sus propiedades, se encuentra la capacidad de convertir tanto la luz visible como la radiación infrarroja en energía eléctrica sin necesidad de baterías lo hace único. Wang y su equipo utilizaron un proceso de deposición química para fabricar nanohilos de telurio de apenas 150 nanómetros de grosor.
Después, controlaron su crecimiento para formar redes con nanohilos, mismos que funcionan como nano-andamios retinianos. Estos pueden generar fotocorrientes de hasta 30 amperios por centímetro cuadrado, y responden a longitudes de onda desde la luz visible hasta 1.550 nanómetros en el espectro infrarrojo cercano.
Resultados de esta investigación
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